El equipo se separa, bastante temprano y con una leve despedida verbal entre las ensoñaciones de los amigos cirujanos pero a ambos equipos les espera un montón de aventuras y eso alegra a los cinco amigos :)
Los super cirujas marcharán el miércoles hacia Murchinson Falls (ya os hablarán de sus aventuras)
Los Sudokólogos, hacia el oeste del país:
- Bwindi impenetrable National Park
- Queen Elizabeth National Park.
He aqui las aventurillas de Carlos, Diego y Borja. Un trío de ases en toda regla ;)
Lunes 15. Agustin, nuestro guia particular, aquel que nos aguantara los proximos 5 dias, nos recoge en el Hospital de Kisubi. Nos esperan 10 horas de coche. 10 HORASSSSS!!
Sin embargo, no se nos hace nada pesado, puesto que por el camino nos paramos a ver la linea ecuatorial (donde observamos el típico experimento de ver girar el agua por un desagüe en sentidos opuestos a mabos lados) y sobretodo vamos viviendo toda la esencia de Uganda, de toda su cultura, el dia a dia de su gente. Venden a los lados de la carretera patatas dulces, sillas artesanales, kilos y kilos de platano, ... Obviamente, aparte de los mercadeos del plátano, extensas tierras llenas de plataneros se abren a ambos lados del camino-carretera durante horas. Las hojas nuevas de estas palmeras se abren como pergaminos. Conocemos también a las "vacas de aquí", las productoras de la leche: los Entes y los Zebúes, unos animalejos con unos cuernos de infarto que pastan tranquilamente entre las casas de cualquier pueblo. Los niños nos saludan, algunos nos persiguen con una gran sonrisa. Llegamos a Bwindi. Lugar donde viven los gorilas de las montañas, 800 ejemplares en todo el mundo: la mitad de ellos en la jungla de Bwindi. Vamos a dormir en nuestra cabaña embutida entre los árboles de esta imponente jungla, nos espera mañana un duro día de trekkin por la jungla.
Martes 16. Amanecemos REALMENTE temprano. Cielo oscuro. En el desayuno, un L'hoest monkey ataca a los turistas en busca de un plátano que llevarse al buche. Carlos le mira desafiante, "ese plátano me pertenece" y se lo come repentinamente para evitar toda pelea entre primates. Repuestas las fuerzas, iniciamos la marcha.
Serían alrededor de las 10 de la mañana. Por delante, un joven musculoso haciendo camino por la selva a machetazo limpio. Por detrás, 7 guiris poniendo sus sentidos en todo nuestro eje. A lo lejos, empiezan a caerse unas ramas de árbol. Allí estan, son ellos. 12 majestuosos gorilas, mirándonos fijamente desde lo alto de un gigantesco árbol de la selva. Queremos que sean nuestros amigos. Nos dirigimos para subirnos al árbol, pero los gorilas empiezan a bajar, así que les esperamos abajo. Solo nos dejan estar a 7 metros de estos animalazos, pero ellos se acercan rompiendo las normas del ser humano. Son fuertes, son listos, nos miran. Vaguean en el descenso. Les pica el sobaco así que se rascan. Se rascan todo lo que les pica. El culete también. Nos recuerdan a Torrente en la selva. Uno de ellos, gigantesco, se queda muy cerca de nosotros. Solo nos dejan estar una hora con ellos, así que perseguimos al rey de la manada, hacia el río. Atrás, se quedan Carlos y Diego. Se despiden del gorila gigantesco con un:
- bueno bonito, bye bye.
Borja les mira, piensa "uy uy uy, demasiada confi con el gorilote". Borja está en lo cierto. Se masca la aventura al límite. La cara de Diego y Carlos se transforma en la del fantasma de la ópera. Sus cuerdas vocales se juntan, pero son capaces de balbucear a lo alto:
-Gorila is coming!!
MOMENTAZO...el gorilote persiguiendo al dúo calatrava!!
Pasó por nuestro lado, a menos de un metro, y siguió el camino, como Pedro por su casa, obviamente, porque ésa es su casa!! Fue genial!!
Más tarde, visitamos a los Pigmeos, una tribu que hace unos años vivía en la misma selva. Nos deleitan con sus costumbres, asi como con sus bailes mas típicos. Nos quedamos anonadados. Intentamos matar a una cabra de madera a flechazos. Carlos y Diego lo consiguen. Borja...casi mata a una gallina viva que pasaba por la cercanía...otro momentazo!!
Por la tarde, acabamos el día disfrutando de bailes tipicos de los niños de todas las escuelas del entorno. Unos 40 niños cantando y bailando con toda su energia solo para nosotros. Nos sentimos al principio un poco cohibidos, pero entendemos que los niños se lo pasan bien, y que las propinas que reciben son para poder pagarse material escolar basico. Acabamos siendo participes de una energia arrolladora, especialmente Borja, que se entrega en cuerpo y en alma como un diablo poseido por las danzas del mal africano y consigue que los niños sonrían. El momento nos arrolla hasta quedarnos con el corazón cogido en un puño.
Miércoles 16 y Jueves 17. Los días se suceden, una nueva mañana empieza. Hemos dormido en unas cabañas-tienda dentro del propio Bwindi (¿quién dijo impenetrable?). Ruidos de animales no identificados, frío helador que requiere de mantas hasta las cejas. Antes de irnos, un mono persigue a Diego cuando éste sale del baño. El primate, probablemente, quiere vengarse de su pertenencia a banda armada gorilera. Sacamos la cámara de video y os dejamos con la intriga de cómo termina la historia.
Llegamos al parque nacional de Queen Elizabeth. No dejamos de ver animales nuevos en todo el camino. Dormimos dos noches más en medio de la nada, en cabañas de madera, entre las que, por las tarde, pastan los zebúes. Impresionante lo que hemos dislumbrado en este parque:
- 5 leones en la hora de la siesta, subidos en un árbol a unos 10 metros de distancia. Sin palabras. Vimos un par echándose la siesta a lo lejos, creemos que están contagiados del mismo virus que Borja.
- búfalos a raudales
- elefantes de 6 toneladas que alcanzan los 80 km/h y que no nos dejaron fotografiar de cerca porque se dirigían a arrasar nuestro coche, obligándonos a huir, por lo menos a 81 km/h.
- varios tipos de gacelas también en gran número, muy estilosas ellas.
- una hiena solitaria
- hipopótamos hasta la sobredosis visual. Os contaremos que pese a que son herbívoros, son uno de los animales que mas muertes causan a turistas, puesto que son muy territoriales así que si invades su espacio, te matan. Ahí queda esa.
- babuínos asustadizos (huían de la mirada penetrante de Carlos)
- millones de especies de aves de todos los colores y tamaños imaginables. Destacar los Kingfisher, unos pequeños pájaros blancos y negros que atacaban el agua en busca de peces.
- varios Pumbas!! (Los favoritos de Carlos!!)
- cocodrilos también (aunque solo les vimos los ojos)
Y todo gracias a los viajes con el 4x4 con el techo descubierto por medio de la sabana, así como un paseo en barca por el canal de Kizunga, que une el lago George con el lago Edwards, cercanos a la frontera con el Congo. No olvidemos que la principal técnica para ver a los animales es madrugar mucho, no para aprovechar el momento en que la mayoría se acerca a los lagos a beber, si no porque a las CINCO DE LA MADRUGADA les pillábamos más aturdidos que a nosotros mismos. Secretos del ser humano, por eso tenemos razocinio.
Viernes 19. Último día de safari. Amanecemos AÚN MAS TEMPRANO QUE NUNCA. Unos hipopótamos anonadados nos dan los buenos días. Nos despedimos de la vida salvaje entre chimpancés en el bosque de Kalinzu. Un bonito paseo entre la selva húmeda en el que atravesamos ríos y saltamos árboles en búsqueda de los primates. Llegamos al lugar indicado, una avanzadilla nos esperaba allí, se habían abierto paso a machetazo limpio. Los chimpancés se muestran tímidos, no quieren mirarnos a los ojos, por si les conquistamos. Recordamos que Cheetah era de su especie y no comprendemos tanta hostilidad. Al fina, tras padecer una prolongada cervicalgia por mirar a lo alto, y observándoles con prismáticos, les vemos unas manos y unos pies muy humanoides y nos sentimos satisfechos. Conseguimos evitar que Borja se quede a vivir con ellos ofreciéndoles toneladas de plátanos. Es agradable ver a estos bichejos entre árboles y no borrachos en un circo. También vemos unos cuantos Babuínos y unos L'hoest monkeys en el "paseito" de dos horas por la jungla. De regreso al coche, pasamos por plantaciones de té, evidente herencia del pasado colonial británico del país, (además del inglés y la conducción por la izquierda). Unos preciosos arbustos de verde intenso y unas mujeres dobladas por la cintura a 90 grados recogiendo las hojas. Carlos las prueba: no saben a té.
Despues, maratón de coche de regreso a Entebbe para encontrarnos con nuestros queridos cirujanos que se encargarán de suturar las heridas que quedarán abiertas por nuestra marcha del continente africano. Nos fundimos en un fuerte abrazo y lloramos (o algo así).
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