Como ya contamos en la ultima entrada, el equipo de amigos-médicos que vinimos a Uganda hace ya 12 días se separo para disfrutar de unos días de verdaderas vacaciones alejados del trabajo y los quirófanos ugandeses y españoles...Kora y yo (Guille) tenemos el placer de escribir desde uno de los paraísos naturales de Uganda: El National Park of Murchinson Falls. El parque es el mayor área protegida de Uganda con unos 3800 km2. El Nilo lo divide en 2 partes prácticamente iguales en su trayecto desde el lago Kyoga al lago Albert.
Contratamos el viaje con una empresa local, para no tener que preocuparnos por nada...salimos al alba, las 6 am desde el hospital de Kisubi. La escena de pagar el viaje con 2 millones y pico de Chelines ugandeses, contados a luz de linterna, en la mas absoluta oscuridad dentro de una furgoneta es digna de película de sobremesa de antena 3. Tranquilidad familias que esta gente solo nos ha demostrado ser tremendamente educados y respetuosos, sin el menor signo de maldad, cuanto daño han hecho las películas de antena 3!! Con todo apañado en cuestión de minutos salimos para el norte del país en una furgoneta de los años 80 poblada por varias especies de amiguitos artrópodos. El caos del trafico del país y las carreteras embarradas del interior del parque convierten un recorrido de unos 400 km en algo mas de 7 horas. Nuestro conductor es algo agresivo con las suspensiones, que por el momento no parecen importarle demasiado. La carretera llena de baches, esta flanqueada por una densa vegetación.
Llegamos al Nilo casi en el punto en el que alcanza el lago Albert, allí tomamos un barco de paseo para unas 15 personas y tras esperar a que pase una pequeña tormenta ecuatorial salimos al encuentro de las cataratas. Durante el recorrido disfrutamos de la vegetación y sobretodo de la fauna de la orilla: decenas de grupos de Hipopótamos, cientos de pájaros que levantan de sus asientos al resto de los viajeros ( a nosotros nos parecen preciosos pero creo que la falta de formación en ornitologia no nos permite disfrutarlos tanto), monos que saltan entre las copas de los arboles, búfalos enormes que pastan al lado de unas graciosas gacelas y 4 cocodrilos que nos permiten acercarnos a ellos a unas distancias poco recomendables para cardiópatas. Nos acercamos a unos 100 m de las cataratas. Es bastante impresionante. Todo el caudal del Nilo pasa por apenas 8 metros con muchísima fuerza.
Tras el minicrucero pasamos la noche en una pequeña cabaña en una loma sobre el rio. Desde un mirador donde encienden una hoguera se pueden ver miles de estrellas. Suena a tópico pero es increíble como se ve el cielo estrellado en Africa.
A la mañana siguiente salimos de nuevo muy temprano, vemos amanecer a la orilla del Nilo. Esta vez lo cruzamos en un un ferry para iniciar un Safari por la zona norte del parque. A medida que va subiendo el sol van saliendo muchos animales a sus tareas diarias: comer, beber, correr... Pasamos al lado de jirafas, muchísimas gacelas de varios tipos y tamaños, de nuevo búfalos, incluso una hiena extraviada de su grupo campa a sus anchas por la savana ugandesa. Nos dirigimos a la zona del delta del Nilo (en su desembocadura con el Lago Albert). Hasta aquí todo perfecto, nuestro amigo Godwin (el guia/conductor) sigue castigando la suspensión. Los elefantes tambien nos impresionan. Y cuando estabamos en busca de los leones un inocente bache acaba por destrozar la ballesta derecha de la furgoneta. El eje trasero se desvía y la rueda queda encajada en la carroceria. Ups.... En este momento, perdidos en medio del parque a unos 36 grados nos damos cuenta de la importancia de las comunicaciones. Tras 40 minutos y varias llamadas desde el móvil viene al rescate un camión de dimensiones enormes que lleva con el un grupo, que casualmente es de 10 españoles. La maquinaria africana se pone a trabajar. En menos de 20 minutos desmontan la rueda y con una cuerda y 4 martillazos reparan la pieza. Sin embargo el coche no puede ir a una velocidad razonable, así que nos subimos al camión para terminar el safari junto a nuestros compatriotas. Resulta ser un grupo muy heterogéneo, en edad y en procedencia, pero entre ellos se respira un ambiente alegre y nos acogen con mucha simpatía. Gracias.
Mientras nuestro guía vuelve al campamento y trata de reparar de forma mas estable el coche esperamos leyendo. Al final conseguimos que otro guía nos permita continuar con el planing y nos lleva a la cima de las cataratas. Si impresionaban desde abajo, desde arriba son increíbles. La fuerza con la que el Nilo pasa por un embudo natural de rocas es realmente impresionante. Tomamos fotos y disfrutamos de las vistas hasta que toca marcharse. Anochece. Tras un viaje en medio de la noche entre una vegetación y oscuridad que asustan llegamos a nuestro ultimo alojamiento en el parque. En apenas 40 km hemos pasado de un paisaje de savana tremendamente seca a un denso bosque en el que la humedad impregna la madera de las paredes del albergue.
Precioso. No sabemos si podremos subir el blog desde aquí, ya que la luz viene y se va y el wifi aun peor. Nos vemos pronto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario