El día empieza con más ánimo. Aún nadie se ha ido ni de bares ni de baretas, así que el fortAsec antidiarreico aún guardadito en la mochila. Guillermo y Kora ambientando la casa con 157 litros de insecticida. Inspiración. Tos. Tos. Expiración.
Vislumbramos actividad en la que aportar un poco de ayuda con nuestro trabajo, aunque de momento no podemos participar mucho.
El ritmo de vida ugandés es bastante calmado, a lo isleño, por eso de tener el lago victoria al ladito, con muchos tiempos muertos y sin estrés en el trabajo. Disfrutamos de ese espíritu.
No dejan de lado su labor, pero no se dedican intensamente a ella porque, en realidad, no lo necesitan, comparten tarea con muchos compañeros.
Por nuestra parte, nos entrevistamos con el dr. Asaba Robert (ya empezaba a parecer un ser mitológico) y solventamos las dudas que teníamos sobre nuestra misión aquí. Preguntamos por el hospital vecino de rehabilitación y llama por nosotros para poder visitarlo.
Visitamos el CoRSU, gracias al Tito Sam (¿no os hemos hablado aún de Sam?... Uyuyuy, mantenemos la intriga... ) y nos reciben con mucha alegría. Vemos en los folletos y en la revista interna que anualmente reciben bastantes médicos de muchos países (alguno que otro incluso con renombre dentro de su área). Visitamos todas las áreas incluidos los talleres donde hacen prótesis muy logradas. Terminamos las visitas no sin antes perder a Carlos y Diego mientras se hacen fotos con las paredes pintadas a lo grafiti pediátrico y con gente del lugar. Bien bien...bonita mañana!!
Volvemos al lugar y conseguimos clave wifi, otro gran logro de Jackie, una mujer de 1,82cm, que con gran carácter y una solvencia para postponer nuestras peticiones, siempre acaba ayudándonos en todo!!
Los cirujanos se ponen al curro, extrayendo muelas con ese arte que tienen. Los anestesistas, con el mismo arte, nos ponemos a devorar los sudokus locales. Dificultad media. Ah! Y a visitar los quirófanos, conocer a la anestesista de guardia, compartir material y quedar en vernos mañana para nutrirnos mutuamente de las diferentes formas de hacer soñar a la gente.
Comemos. Otra vez. Arroz con carne, gran plátano africano ;) y un nutritivo zumo de frutas tropicales. Otra vez. Por el momento nos gusta el menú :) shhhhhh.... Momento cotilleo...Diego pillín le hace gestos a la camarera, ya sabeis, guiño guiño. Aún no ha tenido exito con las mujeres africanas :(
Para terminar la tarde, siesta rica y otro partido de voleyball con los trabajadores del hospital.
Gran nivelazooo! Son muy buenos, entre ellos un machoalfa de dos metros con obuses como remates. Y el metro cincuenta de Carlos y Borja... Imagináos, un exitazo! Jajjajajaj
Y bien amigos, ya sé que no podéis aguantar más... Llego el momento de hablaros de Sam, más conocido por los cinco como el Tito Sam!! Un hombre extraordinario, el chofer del hospital, que por extensión se ha convertido en nuestro chofer particular, el que nos lleva desde hacer compras, ver el lago, sacar dinero, comprar fruta fresca y reirse con nuestros malísimos chistes. Ideal para llevarle de cañas por la Latina. Hasta que llegue ese momento...disfrutamos un día más de la vida africana, lleno de ruidos de pajarracos y otros ruidos de origen aún desconocido, algo de calorcito, un cielo inmenso y un entorno lleno de verde naturaleza...y unas birritas africanas a las buenas conversaciones!! Besitoosss


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